Detrás de cientos de pueblos y ciudades de Europa hay una historia que se explica por el cereal, y casi nunca se cuenta. La Red de Ciudades del Cereal (REDCCER) nace para contarla, y abre sus puertas a los municipios, ciudades y agrupaciones territoriales de la Unión Europea que quieran formar parte de ella.
La Red la impulsan la Asociación Española de Técnicos Cerealistas (AETC) y su homóloga francesa, la Asociación de Antiguos Alumnos de la Escuela de Molinería e Industrias Cerealistas de Francia (AEMIC). Su propósito es sencillo de resumir: reconocer lo que el cereal ha construido en cada territorio y convertirlo en una oportunidad de futuro.
Sumarse también da visibilidad. Los municipios miembros pueden usar la marca Ciudad del Cereal en su promoción turística y económica, y la AETC ayuda a darlos a conocer junto con el resto de la Red. Lo que hasta ahora era un dato local —una fábrica, un molino, un paisaje, una receta— empieza a formar parte de una historia compartida con otros pueblos y ciudades de Europa.
Es, además, una apuesta de futuro. Otros productos agroalimentarios llevan años demostrando que una identidad territorial bien contada se convierte en turismo, en marca y en orgullo local; el cereal nunca había tenido esa oportunidad a escala europea, y ahora la tiene. Sumarse ahora, en el arranque de la Red, es entrar como socio fundador: participar en el diseño de sus actividades, acceder al conocimiento y los contactos de la AETC y de la AEMIC, y abrir la puerta a proyectos, ferias y colaboraciones con otros territorios cerealistas de la Unión Europea.
Entrar es más fácil de lo que parece, y seguramente el municipio ya cumple los requisitos sin saberlo. ¿Hay un campo de cereal a las puertas del pueblo, una fábrica de harina que lleva generaciones moliendo, una cooperativa que da trabajo a media comarca, una universidad que investiga sobre el grano, una receta que se sigue cocinando con su harina, o una feria que cada año celebra la cosecha? Cualquiera de esos vínculos —el agrícola, el industrial, el empresarial, el científico, el patrimonial o el divulgativo— es suficiente para solicitar la adhesión.
De entre todas las Ciudades del Cereal, una recibirá cada año el título de Ciudad Europea del Cereal. Doce meses con el cereal como hilo conductor de toda su agenda —actividades divulgativas, culturales, gastronómicas y profesionales—, con la coordinación y el asesoramiento de la AETC. Un año entero para contarle al continente quién es y de dónde viene. Pueden optar al título las ciudades que ya formen parte de la Red y también aquellas que se comprometan a incorporarse a ella si resultan elegidas.
Las candidaturas a esta primera edición pueden enviarse a info@aetc.es hasta el 15 de noviembre. El jurado las evaluará del 1 al 15 de diciembre y el nombre de la primera Ciudad Europea del Cereal se dará a conocer antes de final de año, de modo que el municipio elegido pueda desplegar su programa a lo largo de 2027. Conviene no apurar los plazos: como la adhesión requiere un acuerdo del Pleno o del órgano de gobierno correspondiente, los ayuntamientos y agrupaciones interesados harán bien en iniciar cuanto antes los trámites.
Los estatutos de la REDCCER, las bases de la convocatoria y el formulario de solicitud pueden descargarse en la web de la AETC: https://www.aetc.es/red-de-ciudades-del-cereal/

