Silvia Capdevila Montes, ocupa actualmente la subdirección General de Cultivos Herbáceos e Industriales del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente; pertenece al Cuerpo de Ingenieros Agrónomos del Estado y ha ocupado distintos cargos de responsabilidad en diferentes departamentos del MAPAMA.

AETC.- El cultivo de cereales este año está siendo complicado en muchas partes de España. Desde su punto de vista ¿Cuál es la situación general del sector en esta campaña?
S.C.-

Esta campaña se está caracterizando por la escasez de precipitaciones, dando lugar a un episodio de sequía agravada por las altas temperaturas registradas en los meses de abril y junio, lo que ha creado momentos críticos en muchas producciones cerealistas españolas. Aunque es cierto que nuestras producciones de secano soportan bien los episodios de sequía, la combinación de todos estos factores negativos, junto con las heladas posteriores que se produjeron también en junio, van a generar un descenso notable de producción. Esta situación ha sido especialmente desfavorable en el Norte de Castilla y León, donde se localizan zonas muy afectadas, con una reducción de la cosecha de cereal superior al 25% respecto de los datos medios de las 5 últimas campañas. Se estima una producción nacional algo por encima de los 12 millones de toneladas, una de las peores de los últimos años.

Como es lógico, es de esperar que esta situación tenga una repercusión en los precios del cereal. Por un lado, habrá que ver cómo marcha el mercado internacional, donde no se esperan grandes variaciones con respecto a la campaña pasada. Por otro lado, desde el punto de nuestro mercado interno, aunque en las campañas anteriores ha habido cosechas récord, lo que ha supuesto que se haya almacenado una cantidad importante de cereal, que ahora se está poniendo en el mercado, las previsiones indican una ligera tendencia ascendente de los precios que suponemos que se afianzará en las próximas semanas. Además, dada nuestra fuerte demanda interior de cereales, sobre todo para su destino a piensos, es previsible que al haber una menor disponibilidad interna de cereal crezcan de forma notable las importaciones en esta campaña.

Estas circunstancias tendrán un impacto considerable en los resultados tanto micro como macroeconómicos en el sector cerealista español. Por ello, con el objeto de fortalecer la viabilidad y el normal funcionamiento de las explotaciones agrarias afectadas por la sequía, desde la Mesa Nacional de la Sequía se han articulado una serie de medidas que inciden en distintos ámbitos, que abarcan desde la fiscalidad reduciendo los módulos del IRPF de las explotaciones agrarias afectadas hasta la financiación del coste de los avales SAECA para mejorar el acceso a los créditos de liquidez. En cuanto a las ayudas de la PAC, el ministerio a través del FEGA ha solicitado a la Comisión el adelanto del 70% de las ayudas directas de la PAC. Además, se ha aprobado el Real Decreto Ley 10/2017 por el que se exonera el pago de la tarifa de la utilización del agua y del canon de regulación a los titulares de las explotaciones agrarias afectadas por la sequía.

AETC. ¿Cree usted que la apuesta por la calidad en este sector es todavía una de las asignaturas pendientes?

S.C.- La realidad es que el sector de los cereales necesita todavía seguir preocupándose por estos factores, como la calidad y la tipificación. Es cierto que, al ser netamente deficitarios en cereales, de manera tradicional no ha existido la necesidad de posicionarse o diferenciarse por la vía de la calidad, pero es algo en lo que hay que seguir insistiendo. Conviene destacar que, en general, contamos con producciones de buena calidad que alcanzan el nivel de excelente en el caso de los trigos duros. En este sentido, creo que es importante destacar el Convenio Marco de colaboración sobre reempleo de granos para siembra, por la repercusión que el mismo pueda tener en el apoyo a la investigación en variedades de calidad adaptadas a nuestra agricultura. En definitiva, de cara al futuro cercano, el sector debe seguir insistiendo en estos aspectos, tanto calidad como la adecuada tipificación de los productos, lo que va a mejorar la comercialización y ha de redundar en una mejora, también, de la rentabilidad del agricultor.

AETC.- ¿Cómo puede ayudar a avanzar en este camino la colaboración entre los distintos eslabones de la cadena, sobre todo los que se encuentran aguas arriba, que están más en contacto con los consumidores?

S.C.- Los retos de la cadena deben abordarse poniendo al consumidor final como eje fundamental. Es necesario que los agentes que lideren los distintos eslabones conozcan y comprendan los cambios que se están produciendo en el entorno y sus consecuencias. La colaboración entre los distintos agentes que configuran la cadena permite dar soluciones conjuntas a problemas complejos. Para poder responder a las presiones y los retos del mercado es necesario buscar nichos específicos para determinadas variedades vegetales, hacer uso de herramientas y soluciones tecnológicas adaptadas a los métodos de producción o de elaboración, dar respuesta a la demanda para la alimentación animal, entre otros. Cualquier actuación que ayude a mejorar la interlocución a lo largo de la cadena y que favorezca la transparencia, siempre es positiva, sobre todo en cadenas largas, con alto número de intermediarios, como es el caso del sector cerealista español.

AETC.- Ahora que nos encontramos otra vez en un periodo de reflexión sobre la futura Política Agrícola Común, considera que se tiene en cuenta la calidad de los cereales en el diseño de las mismas? ¿Cómo podría ayudar en el futuro?

S.C.- Este periodo de reflexión sobre el futuro de la PAC incide sobre todo en la necesidad de lograr una política agraria que tenga un mayor compromiso medioambiental, que sea más fácilmente entendible y aplicable y que afronte adecuadamente cómo gestionar los mayores riesgos, tanto climáticos cómo de mercados, a los que nos enfrentaremos en un futuro. Es muy pronto todavía para hablar ya de un diseño de las ayudas, pero evidentemente, una apuesta por la calidad, esté o no apoyado de forma explícita por las ayudas directas, es siempre necesario, ya que eso fortalece nuestra posición en los mercados y, por lo tanto, repercute positivamente en el sector.

AETC.- Para terminar, a nivel global, ¿Cómo ve el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente a la cadena de producción de cereales en general, se trata de un sector estancado o un sector dinámico y con futuro? Desde su punto de vista, cuáles son las cosas que habría que mejorar?

S.C.- El sector de los cereales cuenta con importantes fortalezas, que hay que poner en valor, como es la elevada calidad del producto, en concreto el trigo duro, y la adecuada capacidad industrial para la producción de harinas y sémolas de calidad. Además, el productor es un gran conocedor de su sector, lo cual es también un factor muy positivo.

Por supuesto, es un sector que se enfrenta a amenazas y problemas que no son menores, como es la alta dependencia de las importaciones, al no tener capacidad productiva suficiente para abastecer la demanda creciente de la industria de fabricación de piensos, la baja rentabilidad de las explotaciones, derivada en ocasiones por un uso excesivo de inputs, como abonos y fitosanitarios, o la falta de tipificación de producto, como ya hemos comentado. A esta situación sectorial, se unen las incertidumbres derivadas de los efectos del cambio climático y sus posibles repercusiones futuras en la Península, como serían la elevación de las temperaturas acompañadas por menores precipitaciones y mayor porcentaje de eventos catastróficos.

Sin embargo, y a pesar de todo esto, creemos que el futuro es esperanzador. Por ello, se debe continuar trabajando en mejorar la rentabilidad de las explotaciones, favoreciendo también el relevo generacional en el campo, lo que siempre ayuda a incorporar nuevas tecnologías que favorezcan esta mejora en la rentabilidad a través de técnicas de optimización en el uso de fertilizantes y fitosanitarios; debemos seguir apoyando la formación y la transferencia de conocimientos y la incorporación de nuevas tecnologías en el sector, concienciar de la importancia que tiene el uso de variedades adecuadas, así como de la calidad y la tipificación del producto. Es decir, hay un amplio margen de mejora en este sector, que vemos dinámico y con capacidad suficiente como para asumir y desarrollar todos estos aspectos.

Redacción AETC