Hablamos con Mercedes Ruiz, directora de la consultora Aestivum y socia de la AETC, sobre los mercados nacionales e internacionales, sus diferencias y las tendencias que podemos esperar en el sector del cereal.

AETC.- En Aestivum estudiáis tanto los mercados nacionales como los internacionales ¿Cuáles son las principales diferencias que existen entre ambos?

M.R.- El mercado internacional es más transparente a la hora de poder conocer precios y calidades y está más estandarizado. Los países exportadores, por la necesidad que tienen de sacar el cereal y competir entre ellos, hacen más esfuerzos en seleccionar y separar calidades por ejemplo de trigos panificables. A través de las bolsas de referencia, para muchos productos en forma de bolsas de futuros, los compradores pueden además conocer precios a diferido, para períodos lejanos, lo que es mucho más complicado en los mercados nacionales. Sin embargo hay mercados más nicho (espeltas, trigos muy específicos, ecológicos..), que son más fáciles de tratar localmente con siembras concertadas….

AETC.- ¿Qué particularidades tiene el mercado del cereal y sus derivados en España?

M.R.- Una de las grandes fortalezas que tienen los consumidores de pienso en España es la versatilidad y los posibles cambios de formulación, pudiendo utilizar trigos maíces y cebadas de forma más elástica, lo que les permite adaptarse al cereal disponible en el mercado. En otros países como EEUU apena se utiliza el trigo como cereal forrajero. Por necesitar España importar grandes cantidades de cereal, los precios deberían alinearse con los precios de reposición (importación). Otra particularidad es la cantidad de pequeños operadores que tenemos, y que comercializan pequeñas partidas, o las mismas partidas se compran y venden varias veces, con lo que es un mercado menos organizado y transparente que el de otros países exportadores. No tenemos bolsas de futuros o de referencia con mucha liquidez, quizás lo más parecido sería el puerto de Tarragona, principal puerto de entrada a España y referencia para los precios de importación de los cereales. Por ello muchas veces es muy difícil comprar a diferido mercancía nacional, algo que el mercado internacional sí que nos permite.

AETC.- ¿Cómo de competitivo es el mercado nacional de cereales?


M.R.- El mercado nacional cada año tiene sus ventas “aseguradas”, con lo que competitivo lo es, por necesitar España importar grandes cantidades de cereal. Quizás podría defender mejor sus precios con unas ventas más estructuradas, un seguimiento de cerca de los mercados de importación y unas selecciones de los trigos panificables más rigurosas, que permitieran una comercialización más organizada.

AETC.- También estudiáis tendencias que permitan anticiparse a la demanda y minimizar riesgos, actualmente ¿qué es lo que más demanda el mercado de cereales y derivados? ¿cuál es la tendencia a futuro?

M.R.- Nosotros de desde Aestivum ayudamos a compradores y vendedores de cereales a tomar sus decisiones comerciales, con mayor seguridad y tranquilidad, intentando prever lo que van a hacer los mercados (estudiamos la oferta y la demanda), “contextualizando” los precios (¿son altos, bajos?), y poniendo a su disposición herramientas de cobertura como son los futuros y las opciones. Estas herramientas disponibles cada vez tienen más demanda en el mercado español, ya que nos permiten “asegurar” nuestros precios (en caso de que el mercado nos vaya en contra no nos quedaremos fuera) y comprar posiciones que en muchos casos no se cotizan todavía.

AETC.- Tenéis un fuerte compromiso con la sostenibilidad ¿están las empresas nacionales que componen la cadena de producción de cereal comprometidas en este aspecto?

M.R.- Hay algunas empresas a nivel español que son pioneras en el tema de la sostenibilidad (vista no sólo desde el aspecto económico, si no medioambiental y social), aunque no es algo que todavía esté al nivel de otros países como los nórdicos (que por ejemplo requieren certificados de que las materias primas para alimentación animal que utilizan son sostenibles). No obstante tenemos una legislación europea que nos va guiando en este sentido (limitación de purines, greening, bienestar animal, aumento del consumo de ecológicos), y el claro ánimo del sector de ir en esta dirección.